Conectarse

Recordar
Recuperar Contraseña

El ego es una gran capa

Ojo con los Egos, que a veces son muchos más grandes que los que tienen colas y dientes. El Ego es amoroso, es inteligente, es un demonio muy sofisticado. Es una gran carga para quien quiere avanzar, se cuelga, te tira no te permite avanzar y corres el riesgo de caer cuando estás pasando por un lugar difícil. El ego es una gran capa que vas arrastrando a medida que avanzas.

¿Subirías la montaña con un equipo de personas con capas largas?

Se tropiezan ellos y lo peor es cuando los otros te pisan la capa, todos tienden a pisar la capa del de adelante, sobre todo si alguien va muy avanzado.

Mientras más avanzas tu Maestro te recorta la capa y te la recorta sin que te des cuenta. Te la va cortando y te va permitiendo avanzar cada vez con menos peso, hasta que llegue un minuto que nadie te la pueda pisar.

Pero la capa no se saca, se corta solo lo que arrastra, porque la capa te puede servir de noche para tu protección, te va a servir para recordar quien eres. Te va a servir para cobijar a otro, pero la capa jamás debe arrastrar ni impedir tu avance. A la montaña se sube con la capa corta, tan corta que si quieres te la sacas, la guardas en el bolsillo, la ocupas para dormir o te las vuelves a poner, ya no tiene el sentido que tenía la otra capa que era para que te reconocieran como rey.

Nadie quiere que le corten la capa, sobre todo si es una de terciopelo que por muchos años has arrastrado y estás orgulloso de ella porque te hace diferente a los demás. Aquellos que pasan la vida tratando de impedir que otros le pisen la capa te van a odiar más. Esos son los que más odian. Hay otros que tienen una capa muy larga que les impide avanzar, retroceder, que llevan mucho sobre ella y no la sienten, ni saben que la llevan y se creen desprotegidos, esos arrasan con todo, sienten que no tienen capa y botan a los demás, cuidado con esas capas.

Ayudar en el crecimiento de los otros es trabajar con tijeras, es como podar, créanme que la parra odia al podador:

Con mucho esfuerzo ha sacado sus nuevos brotes y el podador no solo corta los brotes, corta todo lo que alguna vez fue y la deja casi a raíz del suelo para que vuelva a crecer. Y le corta el agua para que su fruto tenga sabor y la parra odia al agricultor, una vez que crece, que da fruto, le agradece, le regala las uvas, las semillas y el amor, pero la parra odia al agricultor.

"A la montaña se sube con la capa corta".